Una vida dedicada al arte y la litografía
Nacido en la histórica ciudad de Brujas, Bélgica, Auguste Van De Steene se consolidó como un pintor, artista visual y dibujante de excepcional sensibilidad. Sus primeros pasos en el mundo del trazo los dio bajo la tutela de su padre, François-Bernard Van den Steene, antes de perfeccionar su talento en la Academie voor Schone Kunsten Brugge, donde fue alumno de Joseph-François Ducq. Su destreza técnica fue reconocida tempranamente en 1822, cuando fue galardonado con un premio por su capacidad para el dibujo de modelos vivos. Su horizonte artístico se expandió significativamente en 1826 tras un viaje trascendental por Italia, Suiza y París, una travesía de la que regresó con un vasto tesoro de bocetos que, con el paso del tiempo, se fundirían con la esencia de sus propias pinturas. Su legado artístico, compuesto por una rica colección de bocetos, dibujos y lienzos que capturan la atmósfera de los paisajes urbanos de Brujas, lo sitúa como una figura fundamental dentro de la llamada Escuela de Brujas.
Más allá de su maestría con el pincel, Van De Steene fue un auténtico pionero de la litografía en Brujas. Fue en Bruselas donde dominó esta técnica de la mano de Karl Senefelder, hermano del célebre inventor Alois Senefelder. Su talento para el grabado fue validado en 1820, cuando presentó dos estampas litográficas en la Nijverheidstentoonstelling de Gante, obteniendo por ello una medalla de bronce. Con el tiempo, su pasión lo llevó a adquirir su propia prensa litográfica, la cual instaló en la casa de su padre, en la calle Sint-Amandstraat, consolidando así su lugar en la historia del arte gráfico.
Vida personal y años de madurez
En 1850, durante su estancia en Sint-Michiels, Van De Steene contrajo matrimonio con Esther Van Huele. Tras su unión, su vida lo llevó finalmente a Bruselas, ciudad donde continuó su incansable labor como pintor hasta sus últimos días en Saint-Josse-ten-Noode.