El Observador Silencioso del Turf Durante la segunda mitad del siglo XVIII, Daniel Quigley encontró su lugar en las estrechas y bulliciosas calles de Dublín. Residía en Cork Hill, una ubicación cercana a las puertas del Castillo de Dublín, donde convergían los ritmos de la ciudad y las exigencias de la aristocracia hípica. Su vida estaba intrínsecamente ligada al movimiento de los caballos y a las necesidades específicas de la nobleza…
Recorra la trayectoria profesional de Daniel Quigley —obra por obra, capítulo por capítulo— desde el trabajo más antiguo hasta el último. Cada miniatura está situada en su año exacto sobre el eje dorado.
La cinta está dividida en bandas sombreadas, una por cada etapa de su trayectoria. Cada capítulo agrupa las obras de Daniel Quigley según su periodo histórico: formación inicial, etapa de madurez y últimos años.
Cada miniatura está situada en su año preciso de creación. Un fino hilo dorado desciende desde la imagen hasta su punto exacto en el eje. Los marcos más grandes señalan las obras maestras del artista por orden de importancia.
La barra de degradado bajo el eje cambia de color a medida que el movimiento artístico dominante evoluciona con el tiempo: desde los cálidos dorados del periodo temprano hasta los tonos más profundos de la madurez. Se completa progresivamente al desplazarse por la página.