La vida tranquila del sujeto rural Nacido en Francia en 1848, Émile Jacque vivió una vida moldeada por las texturas del campo. Fue un pintor y un grabador, un hombre que observaba con detenimiento el mundo de la vida agrícola y los movimientos silenciosos de los animales. Su obra no busca gritar; por el contrario, se asienta en la quietud de un paisaje o en la presencia imponente de una escena de trabajo. Siguió un camino ya recorrido…
Recorra la trayectoria profesional de Émile Jacque —obra por obra, capítulo por capítulo— desde el trabajo más antiguo hasta el último. Cada miniatura está situada en su año exacto sobre el eje dorado.
La cinta está dividida en bandas sombreadas, una por cada etapa de su trayectoria. Cada capítulo agrupa las obras de Émile Jacque según su periodo histórico: formación inicial, etapa de madurez y últimos años.
Cada miniatura está situada en su año preciso de creación. Un fino hilo dorado desciende desde la imagen hasta su punto exacto en el eje. Los marcos más grandes señalan las obras maestras del artista por orden de importancia.
La barra de degradado bajo el eje cambia de color a medida que el movimiento artístico dominante evoluciona con el tiempo: desde los cálidos dorados del periodo temprano hasta los tonos más profundos de la madurez. Se completa progresivamente al desplazarse por la página.