Primeros años y formación artística
George Duncan se adentró en el universo del arte con una base profundamente arraigada en Auckland, Nueva Zelanda, su lugar de nacimiento el 7 de enero de 1904. Su desarrollo temprano no fue fruto del azar, sino el resultado de una instrucción técnica disciplinada y rigurosa. Hacia 1925, ya se había integrado en el entorno estructurado de la Royal Art Society. Fue en este escenario donde tuvo la oportunidad de estudiar bajo la tutela de Antonio Dattilo Rubbo, un periodo fundamental que le proporcionó los cimientos técnicos esenciales para su posterior y prolífica carrera como pintor.
Esta etapa de formación en la Royal Art Society fue también el escenario de un encuentro profesional trascendental. Fue durante estos años formativos cuando George Duncan conoció a Alison Rehfisch. Ambos artistas no se limitaron a compartir un aula; comenzaron a compartir el espacio de sus estudios, un acuerdo práctico que terminó por entrelazar sus vidas profesionales. Esta proximidad forjó una atmósfera de colaboración que perduraría a través de sus viajes posteriores y sus exposiciones compartidas.
Viajes y vida en Europa
A mediados de la década de 1930, Duncan comenzó a desplazar su mirada hacia el continente europeo. Fue en 1934, en la vibrante Londres, donde conoció a Alison Rehfisch, dando inicio a una etapa de intenso estudio y crecimiento profesional compartida por ambos artistas. Este periodo no se limitó al mero ejercicio académico; fue un tiempo de inmersión activa en la efervescente escena artística metropolitana. Su presencia en el mundo del arte londinense quedó consolidada cuando fueron representados en la exposición 'Six Colonial Artists' en las galerías Cooling en 1934.
El viaje se convirtió en el alma de esta etapa europea. Una estancia de tres meses en España supuso una ruptura significativa con los entornos estructurados de Londres, permitiéndole explorar nuevas dimensiones. Este tránsito a través de diversos paisajes y centros urbanos fue nutriendo su lenguaje visual durante una década marcada por el cambio vertiginoso. La influencia continental se convirtió en un elemento tangible de su evolución artística antes del estallido del conflicto global.
Sin embargo, el inicio de los años de guerra impuso un giro drástico, alejándolo de la pintura tradicional para volcarse hacia aplicaciones más funcionales y técnicas. Durante este tiempo, Duncan desempeñó el papel de artista de camuflaje, una labor que exigía una precisión visual de una naturaleza distinta, abandonando los paisajes y estudios de sus años formativos para responder a las exigencias prácticas de la necesidad bélica. Finalmente, regresó a Sídney en 1942.
Matrimonio y Roles Profesionales
El regreso de Duncan a Sídney en 1942 marcó un giro definitivo, dejando atrás su servicio durante la guerra como artista de camuflaje para abrazar una vida doméstica y profesional más estable. El 4 de diciembre de 1942, contrajo matrimonio con Alison Rehfisch en la oficina del registrador general de Sídney. Esta unión se caracterizó por una estructura igualitaria que permitió a ambos artistas mantener sus respectivas trayectorias creativas mientras navegaban por las complejidades de la escena artística local. Sus vidas se entrelazaron profundamente, evolucionando desde los espacios de estudio compartidos en su juventud hasta un hogar común en Pymble, conocido como "Hillgrove", un espacio que fue decorado extensamente por Rehfisch.
Su influencia trascendió los límites del lienzo para adentrarse en la gestión institucional del arte australiano. Entre 1953 y 1964, Duncan ocupó el cargo de director de la David Jones Art Gallery, una posición que lo situó en el epicentro del panorama artístico, tanto comercial como cultural, de Sídney. Su liderazgo no se limitó a la dirección de la galería; también asumió importantes responsabilidades administrativas dentro de diversas organizaciones profesionales. En 1958, fue elegido presidente del Australian Watercolour Institute, lo que demostró el profundo respeto que gozaba entre sus colegas dentro de este medio artístico.
Últimos años y fallecimiento
Los años finales de la vida de George Duncan estuvieron marcados por una profunda transición hacia el paisaje australiano. Tras una etapa de intensa actividad profesional en el entorno urbano, él y su esposa, Alison, buscaron refugio en la serenidad del campo. Este traslado le permitió volcar su mirada artística hacia los escenarios que rodean Berrima, Moss Vale y Goulburn. Este periodo de pintura de paisaje supuso un alejamiento de su labor técnica como artista de camuflaje durante la guerra, permitiéndole cimentar su obra en la topografía específica del interior de Nueva Gales del Sur.
La pareja terminó estableciéndose en Pymble, donde habitaron una residencia bautizada como "Hillgrove". Este hogar fue su refugio doméstico hasta que su salud comenzó a declinar. George Duncan falleció a causa de un cáncer el 8 de mayo de 1974. Su partida dejó una huella imborrable en el alma de su esposa; incapaz de sobrellevar el vacío de la pérdida, Alison decidió quitarse la vida poco después del fallecimiento de su compañero.
Dónde ver su obra hoy en día
El legado físico de George Duncan permanece concentrado en colecciones institucionales, específicamente en Australia. La Art Gallery of New South Wales en Sídney alberga la presencia más significativa de su producción, conservando tres obras aprobadas de su periodo de actividad. Estas piezas constituyen la evidencia más directa de su desarrollo técnico y de su capacidad para traducir paisajes específicos en composiciones formales.
Los visitantes de la Art Gallery of New South Wales pueden encontrar sus representaciones de temas tanto europeos como locales. Esto incluye Arab Bridge, Ronda, una obra que refleja el tiempo que pasó en España, e Church in the Tyrol. Su compromiso con el paisaje australiano también está representado por Deserted barns at the oaks. Estas pinturas ofrecen una forma concreta de apreciar su manejo de la forma y la luz, sin las distracciones de la mitificación histórica.