Una vida de exilio y maestría artística
Nacido en Montesquiu, Cataluña, José Balmes se vio obligado a abandonar España durante la Guerra Civil debido a la militancia política de su padre. Su familia emprendió el viaje hacia Chile a bordo del SS Winnipeg, una travesía facilitada por la ayuda del gobierno chileno a los republicanos españoles. En su nueva patria, Balmes volcó su pasión por el arte al ingresar en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile, donde se formó bajo la tutela de Pablo Burchard y Camilo Mori. Finalmente, obtuvo la nacionalidad chilena en 1947.
La vida de Balmes estuvo profundamente entrelazada con el compromiso político. Como miembro del Comité Central del Partido Comunista, apoyó al gobierno de la Unidad Popular liderado por Salvador Allende. Tras el golpe de Estado de 1973, vivió en el exilio en Francia, donde se desempeñó como profesor en la Universidad de Panthéon-Sorbona. Regresó a Chile en 1986, recibiendo posteriormente el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1999 y el Premio Altazor en 2002.
Legado artístico y reconocimiento
A lo largo de su trayectoria, Balmes fue una figura trascendental en la comunidad académica y artística. Se desempeñó como profesor en la Universidad de Chile y ocupó el cargo de decano de la Facultad de Artes entre 1972 y 1973. Asimismo, fue integrante del grupo informalista Grupo Signo, presentando sus obras en ciudades como Barcelona, Madrid y París. Su influencia artística se extendió a numerosos discípulos, entre ellos Patricio Court, Francisco Brugnoli, Eugenio Dittborn, Patricia Israel y Eugenio Téllez.
Sus galardones reflejan una carrera distinguida en las artes visuales, incluyendo: