La labor del prototipo
En los silenciosos estudios de Utrecht y Amberes, Kees Goudzwaard se entrega a una práctica que trata tanto de la desaparición como de la creación. Su obra no comienza con un pincel, sino con el ensamblaje táctil y frágil de un collage. Recolecta fragmentos de papel de colores, láminas de acetato y papeles transparentes, disponiéndolos en cuadrículas que parecen flotar en un estado de orden suspendido. Estas piezas se mantienen en su lugar mediante nada más que cinta de carrocero de papel, un vínculo temporal que define la geometría de la composición. Esta etapa es un proceso lento y meditativo de ensayo y error, donde el artista aguarda el momento exacto en que la disposición de la luz y el color alcanza la atmósfera deseada.
Una vez perfeccionada la composición, ocurre una transformación. Kees Goudzwaard toma este modelo físico y lo reproduce meticulosamente sobre el lienzo a escala uno a uno. Utiliza pintura al óleo para imitar la textura de la cinta y la translucidez del plástico, creando una superficie tan tersa que parece la fotografía de un collage más que una pintura. Este acto de transposición es una labor ardua y minuciosa. Trabaja con una precisión que roza lo obsesivo, buscando capturar la forma exacta en que un trozo de cinta podría atrapar la luz o cómo una fina capa de papel de aluminio podría oscurecer el color que se encuentra debajo.
El ritual de la destrucción
Existe una paradoja profunda en el corazón de su método. Los mismos objetos que dictan la imagen final —los collages originales que contienen la chispa de sus decisiones iniciales— nunca están destinados a la mirada del público. Tan pronto como la pintura al óleo está terminada, el prototipo es destruido. Este rechazo al objeto original garantiza que la pintura permanezca como una entidad singular, la traducción de un fantasma. Él trata el acto de pintar como una forma de reclamar la autoría sobre una imagen que, de otro modo, podría parecer puramente mecánica o accidental.
Su proceso implica diversas capas de manipulación material:
- El ensamblaje de materiales extremadamente finos, incluyendo papel y papel de aluminio transparente.
- El uso de cinta de carrocero para marcar y seleccionar la composición.
- La creación de prototipos que se descartan al completarse la obra.
- La meticulosa reproducción a escala 1:1 de arreglos tridimensionales sobre un lienzo bidimensional.
Este ciclo de creación y destrucción habla de un escepticismo respecto a la permanencia. Sus obras a menudo parecen provisionales, como si las formas pudieran desplazarse o la cinta pudiera despegarse si uno mirara con demasiada atención. Al separar el momento de la edición del momento de la pintura, evita el peso tradicional del gesto artístico, optando en su lugar por una transcripción silenciosa y disciplinada de la forma.
Una presencia en la galería
Su presencia en el mundo del arte ha estado marcada por exposiciones constantes y enfocadas, desde las galerías de Milán hasta los espacios de Amberes. En 2007, su obra fue explorada a través de temas como Shifting Cargo, y más tarde, sus exposiciones individuales en Italia llevaron su lenguaje visual específico a un público más amplio. Sus pinturas no buscan representar el mundo, sino representar el acto de ver cómo interactúan los materiales. Sigue siendo un pintor de la superficie, encontrando profundidad en la manera en que un trozo plano de papel de colores puede sugerir una realidad compleja y estratificada mediante la pura precisión de su mano.