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      Manolo Quejido

      La trayectoria artística de Manolo Quejido

      Nacido en Sevilla, España, en 1946, Manolo Quejido inició su compromiso formal con el lienzo tras trasladarse a Madrid en 1964. Como pintor y grabador, su presencia en la escena del arte español emergió a través de una curiosidad inquieta que buscaba redefinir los límites del plano pictórico. Sus primeros años estuvieron marcados por una profunda inmersión en los lenguajes de vanguardia de la época, transitando por diversas fases experimentales que, con el tiempo, darían forma a su lenguaje visual único.

      La trayectoria de su obra se define por un rechazo absoluto a la estática. Quejido evolucionó desde las rigurosas investigaciones de la experimentación geométrica y la poesía concreta hacia un enfoque más exuberante y gestual. Esta evolución dotó a sus composiciones de una sensación de energía vital, caracterizada por una pincelada festiva y vivaz. Sus pinturas a menudo rechazan el pesado existencialismo de los movimientos precedentes, optando, en su lugar, por un sentido del juego y una ejecución colorida y animada que cautiva al espectador a través de su pura presencia física.

      A lo largo de su carrera, Quejido ha mantenido un diálogo constante entre el acto de pintar y el acto de pensar. Su obra no se limita a representar un sujeto; construye un espacio específico que invita a una forma distinta de mirar. Esta búsqueda persistente de un alfabeto personal de forma y color le ha permitido navegar entre diversas influencias, dando como resultado un cuerpo de trabajo que permanece profundamente arraigado en la realidad física del medio, mientras cuestiona constantemente su función social e histórica.

      Experimentación Temprana y Exploración Geométrica

      Tras su traslado a Madrid en 1964, Manolo Quejido se adentró en una década definida por una intensa indagación formal. Su práctica inicial estuvo profundamente entrelazada con las tensiones políticas de la escena del arte español durante la década de 1970, un periodo donde la experimentación artística a menudo servía como espejo de los compromisos sociales de la época. Durante este tiempo, se vinculó con el grupo conocido como "Los esquizos de Madrid", un colectivo que fue fundamental para el surgimiento de la Nueva Figuración madrileña. Su presencia en el panorama madrileño se consolidó definitivamente a través de sus exposiciones en la galería Buades, espacios donde dialogó con los lenguajes de vanguardia predominantes de aquel entonces.

      Esta etapa de su carrera estuvo marcada por una búsqueda incansable de nuevos sistemas visuales. Manolo Quejido trascendió la representación tradicional para explorar las intersecciones entre la geometría y el lenguaje, mostrando un interés particular por la poesía concreta. Sus investigaciones sobre la mecánica de la forma lo llevaron al Seminario de Generación Automática de Formas Plásticas en el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid. En este entorno, el artista se inclinó hacia un enfoque de la composición más estructurado, casi matemático, poniendo a prueba cómo las formas y las secuencias podían funcionar como una sintaxis visual. Este periodo de exploración rigurosa y sistemática sentó las bases esenciales para las transformaciones más expresivas que habrían de venir después.

      Evolución hacia el Pop Art y el Neoexpresionismo

      A medida que su práctica maduraba, la obra de Quejido se alejó de sus experimentos geométricos iniciales para encontrar un nuevo equilibrio entre la estética del Pop Art y la energía del Neoexpresionismo. Este cambio estuvo marcado por un alejamiento de la sobriedad de sus investigaciones previas hacia un enfoque más exuberante y colorido. Durante la década de 1980, sus lienzos se convirtieron en escenarios de un estudio intenso, donde navegó la tensión entre las tradiciones establecidas y los impulsos radicales de la vanguardia. Su paleta se volvió más asertiva, reflejando un espíritu vital y lúdico que buscaba contrarrestar la gravedad existencial de los movimientos anteriores.

      En este periodo, el artista absorbió el lenguaje visual del Pop estadounidense, nutriéndose de la influencia de las obras de Andy Warhol, Ronald Kitaj y David Hockney. Lejos de limitarse a la mera imitación de estos estilos, utilizó sus sensibilidades para explorar la intersección entre lo cotidiano y lo pictórico. Su pincelada se tornó más gestual, caracterizada por una cierta ligereza y un sentido de espontaneidad festiva. No se trató de un retroceso hacia la decoración pura, sino de un compromiso deliberado con la capacidad del color y la forma para comunicar una sensación de vida e ironía.

      Hacia principios de los años 90, su enfoque se volcó hacia los límites estructurales del propio medio. En obras como Tabiques, comenzó a investigar la bidimensionalidad de la pintura, cuestionando cómo la superficie del lienzo podía, al mismo tiempo, definir y disolver el espacio. Esta investigación sobre los límites físicos y conceptuales del plano pictórico marcó una evolución sofisticada en su carrera, transitando desde el color exuberante de la década anterior hacia un análisis más riguroso del acto de ver.

      Obras Clave y Series Artísticas

      La trayectoria de Manolo Quejido está marcada por un movimiento inquieto entre la secuencia estructurada y la figuración espontánea. Entre 1969 y 1974, su práctica estuvo definida por la serie Deliriums, Siluetas y Secuencias, un periodo de reducciones en blanco y negro que exploró los límites de su lenguaje visual. Esta fase de experimentación acabó dando paso a un enfoque más expansivo del medio. Entre 1974 y 1978, produjo El taco, una colección sustancial de más de 400 obras ejecutadas sobre cartón, lo que le permitió explorar una vasta gama de temas y estilos a través de un proceso repetitivo, casi rítmico.

      A medida que su obra se desplazaba hacia una imaginería más reconocible, ciertos motivos se convirtieron en ejes centrales de su vocabulario visual. La máquina de escribir, por ejemplo, surgió como un elemento iconográfico recurrente, un tema que revisitó y sobre el cual trabajó de manera transversal desde 1974 hasta 1996. Esta persistencia en el retorno a objetos específicos pone de relieve una preocupación por la intersección entre los elementos cotidianos y el acto de la representación. Su producción posterior también incluye piezas individuales de gran relevancia, como El grande, que data aproximadamente de 1981.

      • Deliriums, Siluetas y Secuencias (1969–1974)
      • El taco (1974–1978)
      • El grande (hacia 1981)

      Técnica y Filosofía Artística

      Para Quejido, el acto de pintar es, fundamentalmente, un acto de indagación. Se aproxima al lienzo no como un espejo que refleja la realidad, sino como un medio para construir un "espacio-otro": un reino distinto que existe más allá de la mera representación. Esta postura filosófica desplaza el enfoque desde la imitación del mundo exterior hacia la creación de un espacio pictórico autónomo. Su obra busca provocar una sensación, un sentimiento, en lugar de una simple observación intelectual, tratando la superficie como un escenario para la investigación activa.

      Su evolución técnica está marcada por un enfoque riguroso, casi lingüístico, del color y el medio. En sus primeros años, utilizó reducciones en blanco y negro y trabajó con acrílico sobre cartón para explorar los límites formales. Esta disciplina condujo eventualmente a un periodo de extremo rigor cromático; en una ocasión, redujo toda su paleta a solo seis colores, un sistema que comparó con cinco vocales junto al color amarillo, que actuaba como la única consonante. Esta reducción metódica le permitió tratar el color como un alfabeto, un conjunto de elementos constructivos utilizados para edificar pensamientos visuales complejos.

      Esta intersección entre la estructura rigurosa y el gesto espontáneo define su práctica. Se desplaza entre la precisión de la experimentación geométrica y una aplicación de la pintura más gestual y enérgica. Al tratar el medio como un sistema de signos, navega la tensión entre la lógica de la imagen y la realidad física de la propia pintura.

      Dónde ver su obra hoy en día

      La presencia física de la producción de Manolo Quejido se distribuye a través de diversas instituciones de gran relevancia, reflejando una trayectoria que evolucionó desde sus inicios experimentales hasta alcanzar un reconocimiento consolidado. En Madrid, su obra se encuentra custodiada en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Sus piezas también forman parte de la colección de la Biblioteca Nacional de España, lo que afianza aún más su legado en la capital española. Estos acervos ofrecen una oportunidad única para encontrarse con las investigaciones formales que el artista persiguió a lo largo de su desarrollo creativo.

      Más allá de las instituciones centrales de Madrid, su arte ha trascendido hacia diversos rincones. En Las Palmas de Gran Canaria, sus obras están integradas en la colección del Centro Atlántico de Arte Moderno. Su alcance se extiende incluso a través del Atlántico hasta México, donde sus piezas forman parte de la colección del Museo de Arte de Zapopan en Jalisco. Esta presencia internacional pone de relieve la capacidad de su lenguaje visual para desbordar las fronteras de España.

      Un pequeño cuestionario

      Cada pregunta tiene una única respuesta correcta.

      Pregunta 1:
      ¿En qué ciudad española nació Manolo Quejido?
      Pregunta 2:
      ¿A qué movimiento artístico perteneció Manolo Quejido a finales de la década de 1970?
      Pregunta 3:
      ¿En qué año se creó la obra 'El grande'?
      Pregunta 4:
      ¿A qué ciudad se mudó el artista en 1964?
      Pregunta 5:
      ¿Qué museo posee la obra 'El grande' en nuestro catálogo?

      Preguntas y respuestas

      ¿En qué ciudad española nació Manolo Quejido?

      Sevilla

      ¿A qué ciudad se mudó el artista en 1964?

      Madrid

      ¿En qué año se creó la obra 'El grande'?

      1981

      ¿Quién es Manolo Quejido?

      La trayectoria artística de Manolo Quejido Nacido en Sevilla, España, en 1946, Manolo Quejido inició su compromiso formal con el lienzo tras trasladarse a Madrid en 1964. Como pintor y grabador, su presencia en la escena del arte español emergió a través de una curiosidad inquieta que buscaba redefinir los límites del plano pictórico. Sus primeros años estuvieron marcados por una profunda inmersión en los lenguajes de vanguardia de la época, transitando por diversas fases experimentales que, co

      ¿La obra de Manolo Quejido todavía está protegida por derechos de autor?

      Sí, las obras de este artista aún están protegidas por derechos de autor.

      ¿Qué museo posee la obra 'El grande' en nuestro catálogo?

      Museo Reina Sofía

      ¿De dónde es Manolo Quejido?

      España

      ¿Cuándo y dónde nació Manolo Quejido?

      1946, Sevilla, España

      ¿A qué movimiento artístico perteneció Manolo Quejido a finales de la década de 1970?

      Nueva figuración madrileña

      ¿A qué periodo artístico pertenecía Manolo Quejido?

      Edad Moderna