Una vida entre Nueva Inglaterra y el norte de África
Marcus Waterman nació en Providence, Rhode Island, en el seno de una familia de seis hijos. Como el mayor de la estirpe, creció en un hogar de Nueva Inglaterra junto a sus padres, William Henry y Martha Burrill Pearce Waterman. Tras graduarse en la Universidad Brown en 1857, se trasladó a la ciudad de Nueva York. Durante veinte años, mantuvo un estudio dentro del edificio de la Universidad de Nueva York, consolidándose como un pintor de paisajes y temas orientalistas. Mientras algunos creían que era enteramente autodidacta, otros sugerían que pudo haber recibido la influencia de figuras como Thomas Hill o William Morris Hunt.
Sus inicios estuvieron marcados por una profunda conexión con el paisaje estadounidense. Dedicó tiempo a realizar bocetos a lo largo de la costa de Massachusetts y, más tarde, se centró en las playas de Cape Cod y las montañas de Vermont. En 1874, se unió a un grupo de pintores en un viaje de dibujo por la costa, una experiencia que finalmente lo llevó a establecerse en Boston. Allí, vivió y trabajó en estudios situados en Washington Street y Hamilton Place durante muchos años.
La luz de Argel
Los viajes transformaron el rumbo de su obra. Durante las décadas de 1870, 1880 y 1890, Waterman recorrió los Países Bajos, Francia y el sur de España. Sin embargo, fue el norte de África lo que dejó la huella más profunda en su alma. Visitó Argel por primera vez en 1879 y regresó entre 1884 y 1886. En una ocasión, llegó a comentar que, por primera vez en su vida, se sintió como en casa mientras permanecía en Argel.
Este periodo dotó a su lienzo de un nuevo abanico de temáticas. Comenzó a pintar escenas de la Kasbah en Tánger, camellos en el camino hacia Fez y escenas callejeras que retrataban a mujeres y niños en Argelia. Su producción de esta época se centró frecuentemente en:
- Jinetes árabes y paisajes desérticos
- La arquitectura de las mezquitas, como la Mezquita de Sidi Abdel Rahman
- Figuras en caminos de aldeas y escenas de patios
Una vida compartida y sus años finales
En Boston, Waterman forjó un vínculo vitalicio con Marietta Ambrosi. Ella era una profesora de lengua italiana y modelo para artistas que había emigrado a Boston desde Rovereto. Su relación perduró muchos años antes de que finalmente contrajeran matrimonio en 1908. Marietta sirvió como modelo para varias de sus obras, entre las que destacan Portrait of the Artist’s Wife y Spanish Toreador.
El final de su carrera estuvo marcado por un repentino cambio de espíritu. En 1909, tras asistir a una exposición de Joaquín Sorolla, Waterman experimentó un profundo sentimiento de insatisfacción con su propio progreso en la pintura. Según se cuenta, cerró su caja de pinturas y nunca volvió a abrirla, destruyendo gran parte de su obra. En busca de una vida tranquila, él y Marietta se retiraron al Lago de Garda, en Italia. Falleció en Maderno, Italia, el 2 de abril de 1914. Fue cremado y sus restos fueron depositados en el Cimitero Vantiniano en Brescia, lugar donde su esposa sería sepultada más tarde junto a él.