Elige un estado de ánimo y la propia sala te responderá: la luz se enfría o se calienta, el aire cambia su ritmo y solo las obras que evocan ese sentimiento emergen de la oscuridad. Todo lo demás retrocede hacia la sombra.
Una vida entre el color y la sombra Nacida en Dijon, Francia, en 1801, Joséphine Adèle Marie Martin vivió una existencia que la llevó desde la quietud de su tierra natal hasta la vibrante energía de París. Conocida por muchos como Adèle Martin o Adèle Dugied, fue una mujer que encontró su propia voz a través del pincel. Su presencia en el mundo del arte se hizo sentir con mayor fuerza entre 1831 y 1847, un periodo en el que se consolidó
como una pintora capaz de capturar tanto la dignidad de un modelo como el peso de un momento histórico. Su matrimonio con Pierre Dugied en 1837 marcó un capítulo en su vida personal; sin embargo, su identidad permaneció profundamente ligada a su oficio. Navegó por los paisajes sociales y profesionales de la Francia de mediados del siglo XIX, dejando tras de sí obras que reflejan la preocupación de la época por el carácter y la narrati…