Elige un estado de ánimo y la propia sala te responderá: la luz se enfría o se calienta, el aire cambia su ritmo y solo las obras que evocan ese sentimiento emergen de la oscuridad. Todo lo demás retrocede hacia la sombra.
Un legado de luz y agua Clara Federica Montalba se erige como una figura luminosa en el mundo del arte de finales del siglo XIX, una pintora cuyo pincel capturó la belleza efíran de los paisajes venecianos con una gracia sin igual. Nacida en Cheltenham, Reino Unido, formó parte de una extraordinaria dinastía artística, siendo la mayor de cuatro hijas del artista de origen sueco Anthony Rubens Montalba y Emeline Davies. Este entorno fam
iliar, impregnado de creatividad, nutrió su talento desde una edad temprana, pues sus cuatro hermanas alcanzaron también un notable renombre artístico. Su viaje por el mundo de las bellas artes estuvo marcado por una profunda conexión con el agua, particularmente con los canales centelleantes y los bulliciosos puertos que definieron gran parte de su temática. Su formación académica la llevó mucho más allá de sus raíces inglesas, llevá…