Elige un estado de ánimo y la propia sala te responderá: la luz se enfría o se calienta, el aire cambia su ritmo y solo las obras que evocan ese sentimiento emergen de la oscuridad. Todo lo demás retrocede hacia la sombra.
Una vida de precisión en miniatura Dordrecht, 1769. Cornelia Lamme llega al mundo como la hija de Arie Lamme, un pintor de paisajes cuya influencia probablemente moldeó sus primeras pinceladas. Crece inmersa en un círculo artístico, aprendiendo los delicados matices del retrato en miniatura. Su infancia está marcada por una notable agilidad lingüística, llegando a dominar el francés, el alemán y el inglés. La estabilidad de la República
Holandesa se ve alterada en 1787 con la llegada de las fuerzas prusianas; ante la incertidumbre, la familia huye hacia el sur de los Países Bajos, permaneciendo allí dos años antes de poder regresar a su hogar. En octubre de 1794, una unión sella el encuentro de dos linajes artísticos cuando Cornelia contrae matrimonio con Johann Baptist Scheffer. Esta alianza se define por el talento compartido y el constante movimiento de una famili…