Elige un estado de ánimo y la propia sala te responderá: la luz se enfría o se calienta, el aire cambia su ritmo y solo las obras que evocan ese sentimiento emergen de la oscuridad. Todo lo demás retrocede hacia la sombra.
La vida silenciosa de un pintor jesuita Nacido en Amberes alrededor de 1626, Ignacio Raeth vivió una existencia definida por los límites de su vocación religiosa. Miembro de la Compañía de Jesús, ingresó en la orden en 1644 con apenas dieciocho años. Antes de que su vida espiritual cobrara total protagonismo, ya formaba parte del Gremio de San Lucas en Amberes, tras haber sido admitido en 1641. Sus manos fueron moldeadas por Daniel Seg
hers, otro hermano jesuita que le instruyó en los sutiles matices de su oficio. Este vínculo lo situó dentro de un linaje específico de pintores que empleaban sus pinceles para servir a las necesidades espirituales de su orden. Su presencia en España comenzó al llegar en compañía de Johann Nithard, el confesor de la reina Mariana de Austria. Este vínculo lo trasladó a Madrid, ciudad donde residió y trabajó entre 1649 y 1662. Se establ…