Elige un estado de ánimo y la propia sala te responderá: la luz se enfría o se calienta, el aire cambia su ritmo y solo las obras que evocan ese sentimiento emergen de la oscuridad. Todo lo demás retrocede hacia la sombra.
Un legado tallado en arcilla y lienzo En el turbulento amanecer de una nueva nación, pocos artistas capturaron el floreciente espíritu de la identidad estadounidense con tanta intimidad como Joseph Wright. Nacido en 1756 en Bordentown, Nueva Jersey, Wright fue un hombre de doble herencia e inmenso talento, hijo de un fabricante de barriles de Filadelfia y de una célebre escultora de cera. Su juventud estuvo marcada por una búsqueda nóm
ada de la excelencia, desplazándose desde la quietud de la América colonial hasta los prestigiosos salones de la Royal Academy of Arts en Londres. Fue en el seno de esta vibrante existencia transatlántica donde Wright perfeccionó una destreza capaz de tender un puente entre la delicada precisión del retrato y la robusta permanencia de la escultura. Como el primer estudiante nacido en América en matricularse en la Royal Academy, llevó c…