Elige un estado de ánimo y la propia sala te responderá: la luz se enfría o se calienta, el aire cambia su ritmo y solo las obras que evocan ese sentimiento emergen de la oscuridad. Todo lo demás retrocede hacia la sombra.
La Academia de Múnich y los años de formación Enero de 1854 marca el nacimiento de Robert Hermann Raudner en Nimkau, Silesia. Hijo de un telegráfo, su camino hacia el lienzo comenzó de manera decisiva en octubre de 1878, cuando ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de Múnich. Allí, se integró en la clase de antigüedades, dedicando sus primeros esfuerzos al dibujo basado en modelos clásicos. Los pasillos de la Academia lo situaron
junto a una cohorte excepcional de talentos emergentes. Sus compañeros de estudio incluían a figuras como Gyula Benczúr, Alexander Strähuber, Johann Leonhard Raab y Ludwig von Löfftz. Estos años de formación compartida en Múnich sentaron las bases técnicas fundamentales para su posterior maestría en la pintura de paisaje y de género. Una vida en Schleißheim Tras concluir su educación formal, Raudner se estableció en el municipio de Sc…