Elige un estado de ánimo y la propia sala te responderá: la luz se enfría o se calienta, el aire cambia su ritmo y solo las obras que evocan ese sentimiento emergen de la oscuridad. Todo lo demás retrocede hacia la sombra.
La presencia serena de John Thredder La pincelada de John Thredder sugiere a un hombre que dedicó sus días a observar los sutiles cambios de luz a través de un paisaje inglés. Su presencia en el mundo del arte se percibe a través de la manera constante y silenciosa en la que capturó los semblantes de quienes le rodeaban. Existe una cierta quietud en su obra, una sensación de un momento suspendido antes de que el sujeto continúe su camin
o. Actuó durante un periodo de texturas sociales cambiantes, dejando tras de sí rastros de rostros y figuras que permanecen anclados en su tiempo específico. Su mano se manifiesta con mayor claridad en los retratos que han sobrevivido al paso de los años. Estas obras no alzan la voz; simplemente existen, ofreciendo un vistazo al carácter de los individuos que posaron para él. En la forma en que manejaba el color y la forma, se percibe…