La historia y los orígenes de Ordrupgaard
Ordrupgaard comenzó su vida como una residencia de campo privada, situada en las proximidades de Jægersborg Dyrehave, al norte de Copenhague, Dinamarca. La construcción de esta morada tuvo lugar entre 1916 y 1918, erigida por Wilhelm Hansen y Henny Nathalie Soelberg Jensen. El patrimonio se concibió como un santuario personal, un refugio donde la quietud del paisaje se fundía con la intimidad de una colección privada.
La transición de residencia privada a institución pública estuvo marcada por las nobles intenciones de sus fundadores. Wilhelm Hansen declaró que la colección sería legada al Estado danés, una decisión que garantizó que las obras reunidas entre estos muros permanecieran accesibles para el mundo. Siguiendo este propósito, Ordrupgaard abrió sus puertas al público en 1953, consolidándose como un museo de arte propiedad del Estado.
La arquitectura y el diseño de la finca
La mansión original se erige como una casa de campo de tres alas con enrejados, diseñada bajo un estilo neoclásico. El arquitecto Gotfred Tvede fue el encargado de dar forma a esta estructura, creando una residencia que parece fundirse armoniosamente con su entorno. La propiedad se extiende más allá de la casa principal, integrando una caseta de portería, una cochera, un cobertizo y una pequeña casa de verano de entramado de madera; todas estas construcciones preservan la dignidad silenciosa de la propiedad original.
El parque circundante, diseñado por el paisajista Valdemar Fabricius Hansen, sigue la estética del estilo inglés. Esta vasta extensión de verdor aporta una profunda sensación de apertura, aunque se ve puntuada por un jardín de rosas de inspiración francesa. El juego entre los arreglos florales estructurados y el paisaje inglés, más naturalista, crea un ritmo único en los terrenos. La luz y la sombra danzan a través de los senderos y los diversos edificios anexos, definiendo el espacio mediante sutiles cambios de perspectiva.
La Colección Impresionista Francesa
La colección de Ordrupgaard representa uno de los acervos más significativos de arte francés de los siglos XIX y principios del XX en el norte de Europa. Con frecuencia, es considerada como una de las colecciones impresionistas más excelsas de Escandinavia. Estas obras encarnan una vertiente rebelde del arte que buscó desafiar las autoridades establecidas mediante un enfoque absoluto en la luz y el color puro. La presencia de estas pinturas ofrece un encuentro directo con la transición hacia el modernismo, un periodo donde la esencia del boceto comenzó a definir la naturaleza del lienzo.
La selección incluye obras maestras de figuras fundamentales del movimiento. Entre las paredes del museo se encuentran las creaciones de Paul Cézanne, Édouard Manet y Paul Gauguin. Estas piezas reflejan la evolución de un estilo que se alejó de las rigurosas restricciones académicas tradicionales. La colección también captura la influencia de Degas, Monet y Renoir, brindando una visión integral de los cambios estéticos que definieron la época.
- The Pave de Chailly in the Fontainbleau Forest, 1865 - Claude Monet
- Woman fastening her garter, 1878 - Édouard Manet
- Portrait of Mme. Iscovesco, 1877 - Pierre-Auguste Renoir
- Basket of Pears, 1882 - Édouard Manet
- Two vases with flowers, 1890 - Paul Gauguin
El arte danés y la esencia de Hammershøi
La mansión original alberga una selección trascendental de pinturas de la Edad de Oro danesa. Estas obras residen en la quietud de sus estancias históricas, ofreciendo un encuentro íntimo con la voz artística de toda una nación. La colección constituye uno de los conjuntos más importantes del norte de Europa en cuanto a arte danés de los siglos XIX y principios del XX.
En el recorrido por las exposiciones permanentes, la mirada se desplaza hacia la atmósfera envolvente del arte danés de la época de 1900. Este periodo encuentra su eje fundamental en la presencia de Vilhelm Hammershøi, cuyas obras ocupan el espacio con una intensidad silenciosa y singular, invitando al espectador a una observación pausada de la luz y la forma. Sus lienzos se erigen como presencias físicas que definen el carácter mismo de las tesoros daneses que custodia el museo.
- Rayos de sol, hacia 1900 - Vilhelm Hammershøi
- Cuatro habitaciones, interior de la casa del artista, Strandgade 25, 1914 - Vilhelm Hammershøi
Grandes Adquisiciones e Historia Financiera
La estabilidad de la colección se enfrentó a un desafío trascendental en 1922, tras el colapso del Landmandsbanken. Esta crisis financiera impuso decisiones dolorosas sobre el patrimonio de Wilhelm Hansen; para hacer frente a las deudas resultantes, se vendieron aproximadamente 82 piezas de la colección francesa. Estas partidas incluyeron obras maestras de Paul Cézanne, Édouard Manet y Paul Gauguin. Aunque estas piezas abandonaron la propiedad, permanecen como parte integral del vasto paisaje artístico mundial, encontrando muchos de sus nuevos hogares en la Ny Carlsberg Glyptotek de Copenhague y en el Museo Nacional de Arte Occidental en Tokio.
A pesar de este periodo de pérdida, la colección experimentó un renacimiento. Entre 1923 y 1933, Wilhelm Hansen adquirió activamente nuevas pinturas francesas para reponer los fondos, una década de adquisiciones que aseguró la presencia continua del arte francés entre los muros del museo. La colección actual es un testimonio que refleja tanto la visión original de la familia Hansen como los esfuerzos posteriores por reconstruir el legado tras las penurias económicas de principios de la década de 1920.
Extensiones Arquitectónicas Modernas
La silueta del museo ha experimentado una transformación profunda gracias a dos intervenciones arquitectónicas de naturalezas distintas. El 30 de agosto de 2005, se inauguró una nueva extensión diseñada por Zaha Hadid. Esta estructura de 1.150 metros cuadrados sigue un estilo deconstructivista y orgánico, ofreciendo un contraste audaz frente a las líneas tradicionales de la mansión original. Su forma se desplaza con una lógica fluida que redefine por completo la relación entre el entorno construido y el paisaje que lo rodea.
Una segunda expansión llegó el 13 de agosto de 2021, manifestándose como una extensión subterránea. Diseñada por Snøhetta, esta adición casi duplica el espacio de exhibición disponible. La construcción utiliza vidrio y hormigón de lava negra, creando una presencia imponente y arraigada bajo la superficie. Estas capas modernas permiten que una parte mucho más amplia de la colección permanente pueda exhibirse en armonía con las exposiciones temporales.
La experiencia de la casa Finn Juhl
Situada junto a los terrenos principales del museo, la casa diseñada y amueblada por Finn Juhl entre 1941 y 1942 ofrece una perspectiva única sobre el funcionalismo danés. Esta obra permanece como una de las primeras viviendas unifamiliares de estilo funcionalista en Dinamarca, representando un momento crucial en la evolución de la arquitectura residencial. La estructura se integró en el Museo de Arte Ordrupgaard el 3 de abril de 2008, permitiendo que este espacio doméstico coexista en armonía con las grandes colecciones institucionales.
El interior nos brinda una mirada íntima a la vida y la obra del arquitecto de mobiliario danés. Cada elemento del hogar refleja una conexión deliberada entre la arquitectura y el diseño de interiores. La disposición del mobiliario y la organización de las estancias revelan cómo habitaba el creador entre sus propias creaciones; es un espacio donde las fronteras entre el entorno construido y los objetos que lo habitan se vuelven difusas.
Recorrer sus habitaciones es observar la aplicación práctica de los principios funcionalistas en un entorno privado. La casa mantiene una presencia serena, centrada en la relación entre la forma y la utilidad. Nos ofrece una sensación tangible de la intención del diseñador, trascendiendo lo teórico para sumergirnos en la realidad vivida de un hogar danés moderno.
Exhibiciones e Información para la Visita
Las colecciones permanentes ofrecen un encuentro sostenido con las obras maestras francesas, recorriendo un viaje que va desde el Realismo hasta el Impresionismo. Estas piezas residen tanto en la mansión original como en los espacios más recientes, permitiendo un diálogo continuo entre las distintas eras de la pintura. En el ala moderna, diseñada por la visionaria Zaha Hadid, el museo pone en escena importantes exposiciones temporales que aportan nuevas perspectivas al recinto. Estas muestras rotativas suelen presentar a figuras significativas de finales del siglo XIX y principios del XX, ofreciendo un paisaje artístico en constante evolución para aquellos que regresan con frecuencia.
El parque que rodea la propiedad está abierto libremente al público, integrando diversas obras de arte moderno dentro de su paisaje y brindando la invitación perfecta para un paseo tranquilo por sus senderos. Para un momento de descanso, la casa de té Ved Chaya ofrece té y alimentos preparados con ingredientes locales nórdicos. La experiencia de Ordrupgaard se define por esta armoniosa combinación de galerías interiores, escultura contemporánea al aire libre y el entorno natural del parque.
