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Mohamed Melehi (1936-2020) se erige como una figura fundamental en la historia del arte marroquí, reconocido mundialmente por su papel pionero en el establecimiento del modernismo dentro del paisaje artístico de su nación. Nacido en la ciudad costera de Asilah, Marruecos, emprendió un viaje intelectual impulsado por diversas influencias —que abarcan desde los movimientos de la vanguardia europea hasta las tradiciones bereberes—, lo que resultó en un lenguaje visual distintivo caracterizado por colores audaces y la abstracción geométrica. Su vida fue un diálogo continuo entre los ritancias locales de su tierra natal y las sofisticadas corrientes de la historia del arte internacional.
Los años formativos de Melehi estuvieron marcados por rigurosas búsquedas académicas que lo llevaron mucho más allá de las costas de Marruecos. Comenzó su educación artística en la Escuela de Bellas Artes de Tetuán, seguida de estudios intensivos por toda Europa, incluyendo la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría en Sevilla, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid y la Accademia di Belle Arti di Roma. Estas experiencias lo expusieron a corrientes artísticas influyentes, moldeando su comprensión de la historia del arte global y dotándolo de la maestría técnica crucial para sus futuros proyectos. Su viaje incluso lo llevó a los Estados Unidos, donde estudió en la Universidad de Columbia bajo una beca Rockefeller y participó en la histórica exposición Hard Edge and Geometric Painting and Sculpture en el Museo de Arte Moderno (MoMA) en 1963.
La contribución más profunda de Melehi al arte marroquí se consolidó durante su participación en la creación de la Escuela de Casablanca, un movimiento que surgió en la década de 1960 como una reacción radical contra las convenciones artísticas imperantes de la era colonial. Junto a contemporáneos como Farid Belkahia, Mohamed Chabaâa y Mohamed Ataallah, ayudó a organizar “Présence Plastique”, una exposición-manifiesto considerada el momento fundacional del modernismo en Marruecos. Esta audaz declaración desafió las normas establecidas y defendió la experimentación con nuevas formas y técnicas, buscando crear una plataforma artística postcolonial que fuera auténticamente marroquí pero globalmente relevante.
Este movimiento no fue meramente estético; fue una reivindicación política y cultural. Al sacar el arte de las galerías tradicionales y llevarlo a las calles mediante exposiciones a gran escala, Melehi y sus compañeros buscaron cerrar la brecha entre el arte culto y la conciencia pública. Este período de intensa creatividad le permitió integrar los ritmos filosóficos de la vida con un lenguaje visual estructurado y moderno, logrando descolonizar efectivamente la mirada maruní.
El estilo artístico de Melehi es instantáneamente reconocible por sus impactantes características visuales, combinando hábilmente la abstracción geométrica con técnicas de campo de color. Su obra presenta a menudo un juego mesmerizante de Op Art y tonalidades vibrantes que involucran al espectador en una experiencia óptica lúdica. Uno de sus motivos más icónicos es el uso de ondas dinámicas: formas que a veces toman la forma de partes del cuerpo humano o estallan hacia arriba como magma, pero que permanecen plenamente abstractas y deconstruidas.
Estas ondas están profundamente arraigadas en la interpretación de Melehi sobre la herencia marroquí, inspirándose específicamente en los productos textiles tribales conocidos como alfombras Glaoua. Al traducir las bandas y texturas de las tradiciones textiles amazigh en formas abstractas modernas, logró una fusión perfecta entre la memoria ancestral y la innovación contemporánea. Su evolución técnica también le llevó a experimentar con pintura de automóvil de celulosa lacada para lograr colores planos y brillantes sobre superficies de madera, minimizando deliberadamente las pinceladas visibles para enfatizar la pureza de la composición y la planitud del plano.
El legado de Mohamed Melehi permanece como un testimonio de su inquebrantable compromiso con la innovación artística. Su capacidad para armonizar los siguientes elementos define su perdurable importancia histórica:
1936 - 2020 , Marruecos