Óleo sobre lienzo pintado a mano en el tamaño y marco de su elección, realizado por encargo por nuestros artistas. ( Cambiar a impresiones
Cambiar a imagen digital)
Elija entre nuestros tamaños predefinidos que respetan las proporciones originales de la obra.
Indique el ancho y el alto que necesite para adaptarse a su marco o pared. Al tratarse de una obra pintada a mano, si requiere un tamaño con una proporción distinta, el artista puede pintar un poco más alrededor de la imagen o recortarla ligeramente; usted elige. Le enviaremos una maqueta digital para su aprobación antes de comenzar la pintura. La imagen que se muestra en esta página no refleja el resultado real; solo la maqueta lo hace.
Se envía en un tubo protector, listo para que lo enmarque su profesional de confianza.
Envío a todo el mundo () en 3-4 semanas en lugar de las 5 semanas estándar. (10 noviembre). Sin comprometer la calidad.
This elegant plaque features the artist's name and the title of the artwork, finely engraved for a timeless presentation.
It is made from bronze with a refined, elegant finish. The text is precisely laser-engraved for a sharp and permanent result. Measuring 9x2 cm, the plaque is compact yet easy to read. It's built to be durable and scratch-resistant, offering a professional, museum-quality look. Mounting is simple thanks to the included adhesive backing.
The plaque includes essential engraved details such as the artist's name, the title of the artwork, the date it was created, the type of media used-like oil on canvas or watercolor-a brief description of the piece, and a QR code that links to the complete artwork information.
It is crafted from clear acrylic, offering a sleek, modern appearance. The text is UV-engraved in black to ensure strong visual contrast. With a size of 10x15 cm, it ensures optimal readability. It comes equipped with two metal hooks for secure wall mounting. The plaque is designed to be weather-resistant, making it suitable for various environments, and it includes interactive features that work seamlessly with smartphone scanning.
This elegant plaque includes engraved information such as the artist's name, the title of the artwork, the date it was created, the type of media used (like oil on canvas or watercolor), a short description of the artwork, and a QR code for quick access to more information.
The plaque itself is made from refined black acrylic with a premium finish. The text is laser-engraved in white for high contrast and readability. Its size is 10x15 cm, designed to be easy to read. It comes with two metal hooks for professional mounting. The design is sleek and fits any interior style. It is also weather-resistant and durable, with built-in digital integration for mobile compatibility.
¡Descubre el icónico "Number 1" (1948) de Jackson Pollock! Una vibrante pintura de goteo que encarna la energía pura y la composición dinámica del expresionismo abstracto. ¡Una obra maestra imprescindible!
Pionero del expresionismo abstracto y su técnica de goteo. Descubre hoy la energía pura de sus lienzos icónicos.
La obra "Number 1, 1948" de Jackson Pollock, resguardada en las sagradas salas del Museo de Arte Moderno de Nueva York, no es simplemente una pintura; es una inmersión. Se trata de una experiencia visceral que te arrastra al corazón del Expresionismo Abstracto, exigiendo no solo observación, sino un compromiso profundo: la voluntad de rendirse a su energía dinámica y abrazar la ambigüedad inherente a su esencia. Creado durante un momento crucial en la carrera de Pollock, este lienzo monumental representa una ruptura radical con las convenciones artísticas tradicionales, encarnando un nuevo lenguaje de gesto, color y emoción.
La génesis de la pintura reside en la revolucionaria técnica del “dripping” o goteo de Pollock, un método que desarrolló meticulosamente durante años. Olviden los pinceles y las paletas; aquí, el artista se convirtió en un conducto, canalizando la pintura directamente desde los botes sobre un lienzo sin bastidor extendido en el suelo de su estudio. Este enfoque poco ortodoxo lo liberó de las limitaciones de la composición convencional, permitiendo una libertad de movimiento asombrosa y una conexión profunda entre el cuerpo del artista y la obra de arte. El resultado es una superficie rebosante de pigmentos superpuestos —amarillos, azules, negros, rojos y blancos—, todos suspendidos en un arreglo caótico pero extrañamente equilibrado. Es como si Pollock hubiera capturado un instante fugaz de energía pura y sin adulterar, congelada en el tiempo.
A primera vista, “Number 1” parece ser una explosión de color y forma, un vórtulo turbulento de marcas aparentemente aleatorias. Sin embargo, bajo este caos superficial subyace una composición cuidadosamente construida. La pintura se ancla mediante cuatro masas negras distintas que enmarcan el campo central, creando una sensación de dinamismo contenido. Estas formas oscuras actúan como límites, definiendo el espacio donde los colores vibrantes danzan y colisionan. Un elemento vertical, que recuerda a una columna de pintura negra y lienzo, dirige poderosamente la mirada del espectador a través de la extensión de la obra, imitando el movimiento de un río caudaloso o de una estructura imponente.
Además, una línea diagonal que atraviesa la composición desde la parte inferior izquierda hacia la superior derecha genera una tensión sutil, añadiendo una capa de complejidad a la experiencia visual global. Dispersos por todo el lienzo se encuentran diminutos goteos de colores intensos —rojos, amarillos, naranjas y azules— que funcionan como puntos focales en miniatura, cada uno con su propio peso simbólico. El prominente punto rojo cerca del centro suele interpretarse como una representación de la individualidad dentro de la vastedad de la existencia, un pequeño faro de autoconciencia en medio de un universo abrumador.
“Number 1” no trata simplemente de color y forma; está profundamente arraigada en el contexto del Expresionismo Abstracto, un movimiento que surgió en la América de mediados del siglo XX como una reacción contra las tradiciones artísticas europeas. Artistas como Pollock buscaban expresar emociones crudas y experiencias subjetivas a través de imágenes no representativas. El propio Pollock luchó contra demonios personales —el alcoholismo y la inestabilidad emocional— y muchos creen que estos conflictos internos hallaron su expresión en su arte. La energía frenética de “Number 1” puede verse como un reflejo de este turbulento mundo interior.
El legado de Jackson Pollock se extiende mucho más allá del lienzo. Él alteró fundamentalmente nuestra comprensión de lo que la pintura podía llegar a ser, allanando el camino para que las futuras generaciones de artistas exploraran nuevas formas de expresión. “Number 1, 1948” permanece como un testimonio de su espíritu innovador y su profundo impacto en el mundo del arte: una obra maestra cautivadora que continúa desafiando e inspirando a los espectadores en la actualidad.
Se recomienda utilizar una impresión de "Número 1" para Sutil.
No; la obra se encuentra en el extranjero. El país de nacimiento de Jackson Pollock es Estados Unidos, y el museo que alberga el original de "Número 1" se encuentra en Estados Unidos de América.
"Número 1" de Jackson Pollock presenta un nivel de brillo de intermedio, con una luminancia de Sombra suave.
1912 - 1956, Estados Unidos
La historia de Paul Jackson Pollock comienza en el accidentado paisaje de Cody, Wyoming, donde nació el 28 de enero de 1912. Fue el menor de cinco hermanos, hijo de Stella May McClure y LeRoy Pollock. Su padre trabajaba como agrimensor, una profesión que exigía un movimiento constante a través de la vasta geografía del oeste americano. Esta existencia nómada significó que los primeros años del joven estuvieron marcados por frecuentes traslados, una inquietud que parecía reflejar los horizontes cambiantes del trabajo de su padre. Estos viajes tempranos por el Oeste le proporcionaron un encuentro directo y sin intermediarios con el mundo natural y la resonancia espiritual del arte de los nativos americanos, impresiones que se asentarían silenciosamente en su subconsciente mucho antes de que tomara un pincel por primera vez.
A medida que crecía, la búsqueda de un sentido de pertenencia lo condujo hacia la energía urbana de la costa. Se matriculó en la Manual Arts High School en Los Ángeles, buscando una estructura formal para sus impulsos emergentes. Sin embargo, la verdadera formación de su destreza ocurrió mucho después, cuando se trasladó a la ciudad de Nueva York. Fue allí, en la Art Students League, donde comenzó un largo y transformador periodo de estudio. Desde 1929 hasta 1942, trabajó bajo la tutela de Thomas Hart Benton. Mientras que Benton enfatizaba las composiciones rítmicas y el peso narrativo de la vida estadounidense, el joven estudiante ya comenzaba a derivar hacia sus propias verdades internas, mucho más abstractas.
Hacia 1947, un cambio profundo se había apoderado de la manera en que abordaba el lienzo. Se alejó del caballete tradicional, optando en su lugar por colocar sus lienzos directamente sobre el suelo. Este cambio le permitió situarse sobre su obra, convirtiéndose en parte del acto creativo mismo. No se limitaba a aplicar pintura; goteaba, salpicaba y lanzaba el pigmento desde arriba, dejando que el líquido cayera en patrones impredecibles. Este método transformó el acto de pintar en una performance física, donde la gravedad y el gesto dictaban la forma final.
Sus herramientas eran tan poco convencionales como sus métodos. Utilizaba palos, cuchillos e incluso jeringuillas para manipular el fluido medio. En ocasiones, empleaba llana o pintura líquida para lograr texturas específicas. A menudo arañaba la superficie o utilizaba objetos extraños para construir una gruesa costra de pintura, añadiendo una cualidad táctil y escultórica a la obra. Este proceso no consistía tanto en un pincelado controlado, sino en una liberación rítmica, casi primitiva, de energía sobre la superficie.
Al alejarse de las restricciones del caballete, sus lienzos comenzaron a reflejar un compromiso mucho más visceral con el medio. En 1943, produjo Mural, una obra monumental de 2,4 por 6,1 metros que demostró su capacidad para dominar una superficie vasta. Durante este periodo, sus exploraciones en el subconsciente y el acto mismo de pintar lo condujeron a obras como Eyes in the Heat, creada alrededor de 1946. Estas piezas no eran meramente imágenes, sino registros de una presencia física, donde el movimiento de todo su cuerpo dictaba la ubicación de cada salpicadura y cada mancha de color.
Los años siguientes lo vieron perfeccionar las composiciones rítmicas de estilo "all-over" que definirían su reputación. Buscaba crear una sensación de espacio infinito, donde ningún punto individual dominara sobre el resto. Este enfoque es evidente en Number 1, 1949, una obra que captura un torrente de energía pura, y en Lavender Mist, Number 1, 1950, que permanece como una pieza fundamental de su producción. En estas obras, el juego entre el control y el azar crea un equilibrio delicado, como si la pintura fuera liberada en lugar de simplemente aplicada.
Sus experimentos tardíos continuaron desafiando los límites de cómo se podía manipular la pintura sobre una superficie horizontal. A menudo utilizaba palos, cuchillos o incluso los propios botes para lanzar el pigmento, dando como resultado complejas redes de líneas. Este método se aprecia claramente en Blue Poles, Number 11, 1952 y en la enérgica Convergence. A través de estas obras, Jackson Pollock alcanzó un estado en el que la pintura parecía poseer vida propia, emergiendo de una profunda inmersión en su propia imaginación.
El camino de su carrera fue moldeado tanto por la necesidad pública como por la generosidad de unos pocos y vitales colaboradores. Entre 1938 y 1942, encontró un trabajo estable como pintor para el WPA Federal Art Project, un periodo que aportó un ritmo necesario a su práctica en desarrollo. Esta estabilidad dio paso a una alianza más personal y transformadora cuando Peggy Guggenheim le ofreció un contrato de galería en julio de 1943. Su apoyo resultó ser algo más que profesional; en 1945, ella le proporcionó un pago inicial de 2.000 dólares para ayudarle a asegurar un hogar, un gesto que entrelazó profundamente su vida personal con su supervivencia artística.
Su vida creativa acabó encontrando su centro en East Hampton, Nueva York. Allí, en la Casa y Estudio Pollock-Krasner, vivió y trabajó junto a su esposa, Lee Krasner. El estudio era un lugar de intenso movimiento físico, donde los límites entre el artista y el lienzo se disolvían. A menudo se alejaba del caballete tradicional, prefiriendo extender sus lienzos sobre el suelo para interactuar con la pintura desde todos los ángulos. Este espacio de trabajo no era simplemente una sala de producción, sino un escenario de una energía profunda e inquieta donde tuvieron lugar sus experimentos más radicales.
La vida personal del artista estuvo profundamente entrelazada con sus luchas creativas. En 1945, se casó con la artista Lee Krasner, una unión que supuso una presencia significativa en su vida durante sus años más transformadores. Sin embargo, bajo la superficie de su ascenso profesional, persistía una sombra constante. Jackson Pollock luchó contra la adicción al alcohol durante toda su vida, una batalla que a menudo complicaba su existencia y su capacidad para navegar las presiones de su creciente fama.
Esta turbulencia, tanto interna como externa, alcanzó un final trágico en East Hampton, Nueva York, EE. UU. El 11 de agosto de 1956, a la edad de 44 años, su vida se vio truncada en un repentino y violento accidente. Mientras conducía, se vio involucrado en una colisión de un solo vehículo causada por el alcohol. El choque resultó fatal, dejando tras de sí un legado tan tumultuoso como la pintura que lanzaba sobre sus lienzos.
Las ondas expansivas de sus métodos radicales alcanzaron mucho más allá de las paredes de su estudio en East Hampton. Al romper el vínculo tradicional entre el pincel y el caballete, Jackson Pollock se convirtió en una figura central del movimiento Expresionista Abstracto, un cambio que alteró fundamentalmente la trayectoria de la creatividad estadounidense. Su presencia ayudó a consolidar la posición de la ciudad de Nueva York como un centro global para el arte moderno, desplazando el corazón de la vanguardia del dominio europeo. Fue uno de los primeros pintores estadounidenses en ser reconocido como un igual de los grandes maestros europeos del siglo XX, demostrando que un lenguaje nuevo y visceral podía emerger de la tierra de los Estados Unidos.
Su influencia actuó como un catalizador para muchos de los movimientos artísticos posteriores que siguieron su estela. La forma en que se involucró con el lienzo —tratándolo como una arena para la acción física en lugar de una mera superficie para la representación— abrió puertas para muchos que buscaban expresar el subconsciente a través del gesto. Este énfasis en el proceso de creación mismo dejó una huella permanente en la historia del arte moderno, asegurando que lo espontáneo y lo imprevisto ocuparan para siempre un lugar en el arsenal del artista.
Para ser testigos de los rastros físicos de su movimiento, es necesario viajar hacia las grandes instituciones que preservaron su energía radical. En la ciudad de Nueva York, el Museum of Modern Art alberga varios de sus lienzos, permitiendo a los espectadores erguirse ante las vastas composiciones descentradas que definieron su era. La National Gallery of Art en Washington D.C. también conserva sus obras, ofreciendo un espacio para observar las intrincadas redes de color que logró a través de sus métodos únicos. Al otro lado del Atlántico, la Tate Gallery en Londres mantiene viva su presencia dentro de sus colecciones, asegurando que su influencia alcance mucho más allá de las costas americanas.
Para aquellos que buscan una conexión más íntima con su proceso, la Pollock-Krasner House and Studio en East Hampton ofrece un profundo sentido de pertenencia. Este sitio, declarado Monumento Histórico Nacional, fue el espacio donde él y su esposa, Lee Krasner, vivieron y trabajaron. La propiedad sigue siendo un vínculo vital con su vida, preservando el entorno que nutrió su transición desde las formas tradicionales hacia los métodos espontáneos sobre el suelo que cambiaron el curso de la pintura moderna. Recorrer estos espacios proporciona una sensación de la escala y la realidad física de su lucha creativa.
Total